Este modismo se suele utilizar para advertir a la persona que deja de trabajar o esforzarse después de haber conseguido un triunfo. Hace referencia a que en la Antigüedad el laurel estaba consagrado a Apolo y a los poetas, utilizándose su hojas para hacer coronas con las que se festejaban los triunfos de los propios poetas, atletas, generales y emperadores. El simbolismo atribuido a esta planta parece ser que se debió a que se trata de una árbol perenne, y por tanto, siempre verde.
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